Potosí y Sucre también April 19, 2008
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Estuvimos en Potosi un dia y medio. Esta ciudad es conocida por estar a una altitud de vertigo, nada menos que a 4060 m.s.n.m. También es conocida por una mina de plata, que hizo posible que el imperio español se llevara el gato al agua allá por el tiempo de los Felipes y los Carlos. La mina trajo riqueza pero sobre todo muchas muertes y sufrimiento.
¿ Y que hicimos en Potosí? Pues bien poquito. El primer dia andar muy despacio, contemplar como yonquis a las palomas del parque, echarnos una siesta maratoniana; en fin, recobrar fuerzas. Cenamos con Benny y Andreja, una pareja de suizos con la que compartimos el trayecto en jeep.
La mañana del martes fuimos a un lugar muy curioso. Se llama la Laguna de Tarapaya, es una piscina natural de agua termal (35 grados) además de ser el cráter de un volcán extinguido. Las vistas eran estupendas, con montañas de colores a lo lejos. Al ser los únicos visitantes nos encontramos a nuestras anchas, sintiéndonos privilegiados de encontrarnos en un lugar tan increible.
Por la tarde fuimos a Sucre. En taxi (2 horas y media, 3 euros cada uno). Esta ciudad es muy bonita, con suaves colinas que permiten ver los edificios blanquísimos desde infinidad de lugares. Al estar entre el altiplano y la selva ofrece lo mejor de la comida de cada lugar: frutas tropicales, carnes del altiplano, etc. El tiempo es muy bueno por ahora, aunque nos han dicho que bajaran las temperaturas en breve.
El miércoles fuimos a una organización que teníamos clichada como posible para hacer voluntariado. Es una academia de inglés-español-quechua (Fox academy) que además recluta voluntarios para trabajar en varios orfanatos. Nos gustó la idea de trabajar con ellos al instante. El jueves ya estuvimos ayudando a dar una clase de inglés (si, como ois, yo de profe de inglés) y el lunes iremos a ver los orfanatos, a ver si encajamos en alguno.
Durante estos días hemos quedado cada noche con el mismo grupo de gente. 2 ingleses y tres suizos. La compañia ha sido muy grata, hemos ido probando todos los restaurantes de guiris del lugar (recomiendo fervientemente un lugar llamado La Vieja Bodega, excelente). Los precios son irrisorios para nuestros bolsillos. una cena con vino y tal en un sitio elegante puede salir por 4 euros por persona.
Pero lo mejor de la comida es visitar los puestos del mercado central. Muchos turistas no se atreven a probar la comida de allí por temores gastricos. Pero ni Peter ni yo dudamos en hacernos asiduos al lugar. Cada mañana hacemos una peregrinación del puesto de batidos de frutas al de tojorí (una bebida dulce con maiz y canela) pasando por el de pasteles, salteñas (empanadas rellenas de todo lo imaginable), yogures, etc. Luego para la comida del mediodia hemos atacado una sopa de mani, otra de puchero (igualito el gusto al cocido de mi casa), pollo de divinas y diversas maneras…todavía nos queda mucho que degustar.
Hoy estuvimos en el museo téxtil indígena y de pronto nos hemos hecho expertos en diferenciar los estilos Tarabuco y Jal’qa (jejeje). Al mediodia estuvimos en el mirador de la Recoleta; de panchis con nuestros amigos suizos disfrutando del sol y la brisa de la colina.
Pues parece ser que Sucre promete!
de Salta a Uyuni April 14, 2008
Posted by andeandaremos in Argentina, Bolivia, Español.add a comment
Despues de Cafayate (vino y montañas espectaculares) nos pusimos en camino de nuevo. El siguiente destino fue Salta. Llegamos el viernes por la noche y todo fue sobre ruedas. En la misma estación una chica nos ofreció una habitación. La chica nos dio buena espina y ademas era super barato así que nos fuimos allá.
El hostal estaba muy bien, muy espacioso y limpio, con diferencia el más cómodo en el que hemos estado. La recepcionista muy amable nos dio las mil y una explicaciones sobre lo que hacer en Salta y alrededores. Hablaba con un acento medio salteño medio español. Nos contó que hace 4 años viajo a Salta desde Valencia para encontrarse con su ciber-novio y que nunca se volvió.
Luego fuimos a un restaurante buenísimo y a continuación salimos de marcha. Musica electrónica que no estaba mal en uno de los dos clubs gays de la ciudad. Si, poco antes nos habiamos enterado que esta pequeña ciudad es la “capital gay del norte argentino”.
Al día siguiente paseamos un poco por el centro, tomando fotos chorras y respirando el aire tranquilo de la ciudad.
El domingo empezamos nuestro recorrido por la Quebrada de Humahuaca. Para mi mucho menos atractiva que la Quebrada de las Conchas, cerca de Cafayate. Nuestro primer destino fue Tilcara, un pueblo que combina bien el turismo con la vida cotidiana. Casas con piedras de muchos colores y arena traida por el viento desde las montañas peladas. Acabamos el dia cenando con otros cinco viajeros, cada uno de su padre y de su madre, y escuchando música de la región en vivo (no es precisamente santo de mi devoción, aunque me emocioné un poquito al escuchar “el condor pasa” tocado con gran pasión).
El lunes fuimos a Purmamarca, un pueblo famoso por su “cerro de los siete colores”. Turístico hasta la ultima casa, no nos produjo gran impresión, tomamos con desgana alguna foto delante del cerro y nos largamos enseguida.
Por la tarde fuimos de excursión a la Garganta del Diablo (una de tantas, claro está). Nos lo pasamos muy bien los tres (Lisa, nuestra flatmate de la casa que alquilamos por dos dias nos acompañó).
El martes seguimos viajando hacia el norte. En tres horas estabamos en La Quiaca, pueblo fronterizo con Bolivia. Si el norte de Argentina ya parecía un poco diferente en este lugar empezamos a flipar en colores andinos. Las cholas con sus trajes, las caras de la gente, los puestos callejeros, etc. Caminamos hacia la frontera y…¡ya estabamos en Bolivia!
Al instante nos gustó. Tengo que confesar que tenía miedo de que me repeliera lo que iba a ver. Al contrario, Peter y yo coincidimos en que este lugar es como una explosión de los sentidos.
De Villazón, al otro lado de la frontera, tomamos un bus hacia Tupiza. 3 horas en un autobus destartalado con el pasillo inundado de gente, la carretera sin asfaltar, vamos un calvario. Llegamos al destino con un dolor de cabeza que persistió por el resto del dia.
Nos habian hablado muy bien de Tupiza y no es para menos. Tranquilo pero con mucha gente por la calle, fuimos a comer al mercado (un plato descomunal por un euro) a montar a caballo- mi primera experiencia, estuvo genial, hice que el caballo galopara un poco y entendí un poco porqué hay gente apasionada por esta actividad.
El jueves empezamos un circuito en jeep de 4 dias. Partíó de Tupiza y acabó en Uyuni. Cuatro dias en que hemos visto paisajes increíbles: desiertos, quebradas, una laguna de un verde electrico, otra roja con miles de flamencos, un campo inmenso de geisers, un volcan en activo. Hemos estado a casi 5000 metros sobre el nivel del mar. Y el ultimo dia (ayer) pasamos la mañana en el Salar de Uyuni, el mayor salar del mundo, un mar blanco desde donde vimos amanecer.
Ayer mismo tomamos un autobús hacia Potosí. 209 km-7 horas de viaje por una carretera de nuevo sin pavimento. Como comprenderéis hoy ha sido un día muuuyyy perrísimo, después de tanto despiporre viajistico.
Ufff, no sé como he podido condensar toda esta semana en un sólo post. Con lo escrito no le he hecho justicia ni por asomo a lo vivido. Pero bueno, si queréis saber más, hacedme algún comment!
Besosososos