Perú mix May 31, 2008
Posted by andeandaremos in Español, Peru.trackback
Estuvimos haciendo turismo puro y duro en Cuzco. Un poco de ruinas, un poco de compras de artesanía, (un poco más cara que en Bolivia pero mas bonita y variada), un poco de comer, mucho de recuperarme de mi supercolicazo. Lo que más me gustó de todo lo que vimos fue la ciudad misma, que me recordó a Salamanca por lo monumental. Y me la esperaba más cara. Turística es un rato, pero no te avasallan vendiendote cosas como en otros lugares. El clima estupendo. Estuvimos alojados en un lugar llamado El artesano de San Blas, el mejor hostal hasta la fecha y barato.
El 21 de mañanita abandonamos este lugar paradisiaco para aterrizar en Lima. Nuestra estancia en esta ciudad estuvo marcada por dos extremos: la aversión hacia la ciudad (tráfico odioso, casi ningún lugar donde caminar tranquilo, polución, taxistas ineptos, influencia de yanquilandia por doquier) y la profunda satisfacción de sentirnos como en casa con Cecilia y Humberto, los padres de mi amiga Camila.
Hemos pasado momentos muy buenos con ellos, a destacar la comida en el club Regatas y la noche del sábado, en la que Cecilia se empleó en la tarea de enseñarnos a jugar buraco.
Con Nico, el otro componente de la familia, fuimos a pasar la primera tarde en Barranco, y el sábado por la noche nos invitó a sumarnos a su pandilla. Karim, su enamorada, nos invitó a una pequeña fiesta en su apartamento, y mas tarde nos fuimos a La Noche, un lugar muy recomendable en Barranco donde bailamos hasta las tantas la música del grupo de chicha amazónica Los Mirlos.
Toda la comida que probamos estaba muy rica; Peter ha disfrutado como un enano con tanto pescado y marisco, ya que en sus tierras inglesas la oferta de frutos del mar no es tan grande. Asimismo se ha enamorado del pisco sour y piensa recrear la receta una vez volvamos.
El jueves fuimos a ver la última de Indiana Jones (era el día del estreno mundial!) y nos reímos de las barbaridades del guión, como que Indi aprendió quechua con Pancho Villa; y que en medio de la selva peruana descubran inscripciones antiguas en lengua maya. Además es casualidad que la aventura transcurra en el Perú!
Una de las cosas que no nos queríamos perder en Lima era el festival de Eurovisión. En un golpe increíble de mala suerte se estropeó el cable diez minutos antes de que empezaran a cantar. Intentamos por internet pero el ordenador apenas se oían las canciones. Al final desistimos de festival e intentamos reconstruir nuestras vidas (no drama!)
El domingo por la noche abandonamos la urbe rumbo a Trujillo. Tal y como nos aconsejaron fuimos a hospedarnos a Huanchaco, un pueblecito sin pena ni gloria, pero para nosotros un relajo para olvidar el trauma visual de Lima. Fuimos a Chan Chan, lo que queda de la mayor ciudad de adobe ever. En la actualidad se parece al contenido de un paquete de galletas danesas tras haber servido de balón en un partido de fútbol. Aun así, la visita fue interesante. Y además, con ese nombre tan simpático, quien se puede negar a visitarlo.
En Trujillo contamos 3 intentos de timo en cuestión de 5 minutos. Aparte de la Plaza de Armas la ciudad es bastante impaseable. volvimos en seguida a Huanchaco y disfrutamos de la orillita del mar medio día más (solo paseo, el agua está helada)
Después de Trujillo la verdad es que no nos quedaba claro que hacer. ¿Seguir por la costa hacia Ecuador? Al final hemos decidido adentrarnos por el norte del Perú hasta la selva, cruzar la frontera de Colombia por Leticia y desde allí volar a Cartagena de Indias. A ver que resulta de este super plan.
Pero el norte del Perú es un martirio para quien viaja por carretera. Cualquier trayecto que en el mapa parece un ratito se convierte en 7 horas de viaje. El ejemplo más jevi que hemos encontrado es Chachapoyas, una capital de provincias. Le habiamos hechado el ojo porque queda de camino y por Kuélap, lo que llaman el Machu Picchu del norte (y tal). Aunque no hemos visto ninguna foto que nos convenciera pero todo el mundo dice que vale la pena.
En el mapa estaba clarísimo cual era el camino más corto. Ir Trujillo-Cajamarca-Chapapoyas. En total quizás 700 km. Por lo que la tarde del martes nos encaminamos a Cajamarca (7 horas por carretera de montaña tortuosa). Ya en el hotel leí en la Lonely que no se nos ocurriera ir Cajamarca-Chachapoyas (20 horas, carretera peligrosa). Que era más aconsejable ir desde Chiclayo (300 km al norte de Trujillo, 3 horas de camino). Después de darme repetidas veces con la guía en la cabeza meditamos el asunto y decidimos volver a la costa hacia Chiclayo. Lo que podía haber sido 3 horas resultó 14 horas. ¡Nunca más!
Cajamarca no estuvo tan mal. Paisaje muy bonito, un poco como la provincia de Girona, 0 turistas. Mucho rollo evangélico-adventista-mormón y como no católico hasta decir amén. “la palabra de Dios” esta presente por doquier.
Fuimos a los Baños del Inca y nos dimos baño en piscina termal y masaje. Todos los males se me fueron y hasta la fecha.
El miércoles por la noche otra vez nos acomodamos en el bus, dirección Chiclayo. A esa altura empezamos a dudar a donde ibamos, de donde veníamos y que planes teníamos. Decidimos no movernos de Chiclayo hasta que nuestros huesos nos den permiso.
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