Aguas turbias April 2, 2008
Posted by andeandaremos in Argentina, Español, Yacu Yura.add a comment
3 semanas hemos pasado en Yacu-yura, este lugar en la provincia argentina de Cordoba, mas concretamente entre dos pueblos llamados Capilla del Monte y San Marcos. Capilla, pueblecito bucólico al pie del Uritorco, una montaña asociada a cultos animistas de los anteriores habitantes de la zona, avistamientos de OVNIs y otros fenómenos por el estilo. Densidad extrema de negocios paranormales, terapias alternativas, aqui la energia extrasensorial es el pan de cada dia, nunca mejor dicho.
Ya describí nuestra primera semana en Yacu-yura, pero me centré en las cosas positivas. En este blog describiré lo negativo.
Y de lo que principalmente me quejo es de la huerta. Por mucho que insistimos,Jimmy, el guardian del lugar,no acertó a darnos una explicacion satisfactoria sobre el diseño que siguen en la huerta. Sin querer ser capciosos creemos que el diseño es inexistente. A pesar de disponer de una enorme cantidad de recursos no existe una planificacion ni se emplea suficiente esfuerzo. El resultado, la producción, es misérrima en comparación con lo que podría llegar a ser. Este hecho me estuvo reconcomiendo todo este tiempo hasta el punto en que perdí el interés por indagar o aprender algo sobre agricultura en este lugar.
Bien es cierto que Jimmy y Gabi estuvieron por otras labores pero todos los voluntarios coincidimos en que nos sentimos algo desatendidos.
Por otro lado estan las prácticas espirituales. La verdad es que no me pillaron por sorpresa, Xabier y ciertos detalles en la pagina web de alguna manera me pusieron en sobreaviso. Al principio las adopte sin intentar cuestionarlas, intuyendo lo beneficiosas que pueden ser. pero la verdad es que hay ciertas cosas que me sobrepasan. En el transcurso de la mañana nos reuniamos 3 veces en circulo para hablar de lo que nos habia pasado, dar gracias, etc. 3 veces en un lapso de 4 horas. Pocos dias hicieron falta para que esperara con aversion y tedio esos momentos. Empece a escaquearme de vez en cuando y el experimento comunitario-espiritual terminó para mi.